Ruta 1. La Lonja – Monte Abantos – La Naranjera

(1) Partimos de La Lonja. Al bordearla podemos ver en una de sus losas, la placa que recuerda el trazado de la meridiana astronómica en el Real Sitio, realizada por D. Luis Ceballos Medrano en 1905. A través de los Arcos de la Compaña, giramos a la derecha y ascendemos por la avenida Conde de Aranda para continuar por la calle Pinar.

(2) A los pocos metros sale a la izquierda una calle sin asfaltar que sube hasta la Fuente de la Bola. En esta zona el pinar es de pino laricio. Por la misma calle salimos junto a la Presa del Romeral. Encontraremos vencejos y aviones, y podrán verse sobre las montañas, ratoneros, aguilillas calzadas y —excepcionalmente— parejas de águilas perdiceras. Caminando por el margen izquierdo alcanzamos la Casita Rústica. Siguiendo junto a la alambrada entramos en el Parque Miguel del Campo, construido en 1929, y por el que discurre el Arroyo del Romeral.

(3) En este parque están la Fuente de la Teja y la Fuente de la Curruca. Encontramos gran variedad de especies arbóreas, como cedro del Atlas, enebro de la miera, numerosos ejemplares de arce blanco, viejos tilos con su característica corteza agrietada longitudinalmente, cerezo, castaño de Indias, pinsapo, ejemplares jóvenes de olmo, castaño; viejos chopos… Entre los matorrales sorprenderemos chochín, ruiseñor bastardo y curruca rabilarga. Pueden escucharse las carcajadas del pito real y verse algún arrendajo.

(4) Abandonamos el parque por un camino paralelo al Arroyo del Romeral, para llegar a un depósito en la curva de la carretera. Seguiremos unos metros hasta alcanzar una pista forestal sin asfaltar; entrando en ella y a la derecha vemos un camino con la característica banda del Sendero GR 10, roja y blanca. Comienza a destacar la especie principal de Abantos: el pino resinero o negral. Le acompañan piorno y retama negra, jara pringosa, cantueso, torvisco…

La senda cruza la carretera siguiendo dichas bandas y observamos el escalonamiento del terreno practicado en el siglo XIX para la plantación del pinar. Veremos algunas rosáceas espinosas como el endrino, majuelo, escaramujo (sus frutos rojos se denominan comúnmente “tapaculos” por sus cualidades astringentes) y zarzamora. A lo largo de este tramo, abundan las piñas comidas (salvo en el ápice) por las ardillas, las hozaduras de jabalíes y los excrementos de mamíferos como zorros, garduñas, etc.

Más arriba, el pino resinero da paso al pino albar o silvestre, fácil de distinguir por su corteza naranja, que será la especie predominante en adelante. A esta altitud podremos encontrar pies de jara estepa (Cistus laurifolius), diferente de la jara pringosa por sus hojas más anchas y rizadas. Le acompañan helechos, retamas negras, piornos, cantueso y meaperros.

Continuamos la ascensión a través de un camino salpicado de pies aislados de melojo, encina, arce de Montpellier y, en las vaguadas, bardagueras y fresnos. Sobre las ramas de este último puede ver durante el verano orugas de Abraxas pantaria L., devorando sus hojas y colgándose de finos hilos de seda.

(5) Sin cruzar el Arroyo del Romeral ascendemos hasta la Fuente del Cervunal. Debe su nombre al cervuno (Nardus stricta), gramínea de montaña que la rodea, y está acompañado de Hierba de San Antonio. Sobrevolando, aviones y vencejos.

Poco más arriba, cogemos la pista que lleva al monte Abantos desde la carretera. A la izquierda salimos a dicha carretera, cerca de donde comienza el camino de regreso: el Camino de los Gallegos. A la derecha, la pista termina en la Casita (llamada del Telégrafo porque sirvió como tal mediante el antiguo sistema de banderas).

(6) Podemos seguir hasta allí o girar, poco antes, a la izquierda y subir al Pico de Abantos. Sobrevolando las moles graníticas abundan cuervos, grajillas, cornejas, y con un poco de suerte, ya que son bastante huidizos, podremos ver algún roquero solitario.

Detrás de la estación meteorológica y pegada a un muro, está la pared maestra mandada construir por Felipe II alrededor de sus dominios. Mide unos cuarenta y seis kilómetros y de nueve a doce pies de altura. La vegetación es de piorno serrano salpicado de luzulas y otras herbáceas, entre las que suelen encontrarse lagartijas ibéricas, colilargas y lagartos ocelados. Es relativamente fácil ver cernícalos vulgares, busardos ratoneros, aguililla calzada y más raramente águila perdicera y azor (en los bosquetes de pino). Esta vegetación proporciona refugio a zorros, conejos y jabalíes, cuyas zapaduras y hozaduras son bastante patentes en el terreno.

(7) Un camino desciende hasta el Portillo de los Pozos de la Nieve. Llegamos a una alambrada que limita las provincias de Madrid y Ávila, la cruzamos y otra puerta en la Cerca de Felipe II da acceso a un pozo de la nieve edificado en tiempos de Felipe III, restaurado en 1985, y que funcionó hasta 1934. De vuelta al camino y pegados a la Cerca alcanzaremos el Alto de San Juan, (con vistas sobre la Cruz del Valle de los Caídos, y Cuelgamuros). Aquí observamos los saltaderos o rampas que introdujo Carlos III para facilitar la entrada de animales.

(8) Finalmente descenderemos pasando por el Refugio de la Naranjera, rodeados de bosquecillos con carboneros, trepadores azules, agateadores, mitos, arrendajos, y las especies ya mencionadas anteriormente. Sobrevolando podemos ver buitres leonados, hasta llegar a la Fuente de las Negras. Fue aquí, en Pinares Llanos, donde en la primavera de 1848 el profesor y vecino de San Lorenzo, D. Mariano de la Paz Graell Agüera describió por vez primera una maravillosa mariposa (hoy protegida), a la que bautizó con el nombre de Graellsia isabelae Graells, en honor de la reina Isabel II de España. Desde aquí tomamos la pista asfaltada que baja a San Lorenzo. Al pasar sobre el Arroyo del Tobar, a la izquierda, se puede ver el Arca de San Juan.

(9) Nuestra pista se une con la que venía de la Fuente del Cervunal, alcanzando el Puerto de Malagón, donde todavía se observan los restos de un pozo de nieve. En el extremo de la curva abandonamos el asfalto hasta llegar, a los pocos metros…

(10) …al Camino de los Gallegos, (y la Fuente del Trampalón). Este camino sorprende por su biodiversidad, con alerces y un bosquete de hayas. Se desciende y se cruza la carretera, yendo a parar al Cordel del Valle. Se cruza y se atraviesa una puerta junto a una columna del tendido eléctrico para ir a dar junto a la alambrada que seguimos hasta la Presa del Romeral. Bajamos (pasando junto al Arca del Romeral) y alcanzamos la avenida del Conde de Aranda, flanqueado por castaños de Indias, donde comenzó la ruta, hasta alcanzar de nuevo La Lonja.

Ruta 2. La Herrería y las Machotas

(1) Abandonamos La Lonja a través de los Arcos de la Compaña. Disfrutaremos de una espectacular vista del Jardín y Huertas de los Frailes y el estanque presidido por un enorme sauce llorón. Su origen corresponde a una de las dos fuentes más antiguas del lugar, de Blasco Sancho o del Estribo, junto con la actual Fuente de la Reina, conocida por entonces como Matalasfuentes. Nos acompaña una alineación de castaños de Indias.

Seguimos por el Paseo de Carlos III para acceder a La Herrería (declarado Paraje Pintoresco en el año 1961 y propiedad de Patrimonio Nacional) a través de un acceso con dos columnas: estamos en La Cuesta de los Pastores. Descendemos dejando a la derecha el Kiosco de “Zarco” y junto a él, la Fuente del Seminario.

En el camino vemos un ejemplar de árbol del amor (especie que presenta una espectacular y temprana floración rosa). Más adelante llegamos al Campo de Golf y frente a él, las instalaciones del Albergue Juvenil de Sta. Mª del Buen Aire. Esta zona de La Herrería es una dehesa de fresno. Continuamos caminando junto a la valla del campo de golf, entre majestuosos ejemplares de plátanos de paseo o de sombra. Poco antes de llegar a la Cruz de los Romeros, un desvío nos podrá acercar a la Fuente de los Capones.

La cuesta desciende hasta el Arroyo del Batán y llegamos al cruce con la carretera M-505, que cruzamos con precaución. La pista asfaltada lleva directamente a la Silla de Felipe II: se puede atajar por los caminos que salen detrás del área recreativa, a la izquierda. En este mismo lado dejamos la Fuente de la Prosperidad. A la derecha aparece la Ermita de la Virgen de Gracia.

(2) A su lado, un ejemplar de pino silvestre, catalogado como Árbol Singular de la Comunidad de Madrid. Por encima se encuentra la Fuente de las Arenitas. Estamos en un magnífico melojar salpicado de cerezos, peral silvestre, bonetero, endrino, majuelo, escaramujos, zarzamora, ciruelo silvestre, saúco, aligustre, hiedras, madreselva, helechos, bardagueras, avellanos, manzano silvestre…Es un buen lugar para identificar aves.

(3) Desde la Silla de Felipe II, disfrutamos de una espectacular vista panorámica. Encontramos magníficos ejemplares de arce de Montpellier, especialmente uno de porte arbóreo junto a la escalinata labrada en la roca, catalogado como Árbol Singular de la Comunidad de Madrid. Las golondrinas dáuricas suelen ser abundantes en este tramo.

(4) Nos dirigimos a la Casa del Sordo. Se accede a ella por un camino que sale del kiosco que hay a los pies de la Silla. Desde la Casa del Sordo (otra vista espectacular) el camino enlaza con una pista de tierra más ancha que a su vez da a una puerta de acceso a una finca privada. Desde la puerta, sin atravesarla, continua nuestro recorrido, paralelo al muro y sin tomar ningún otro desvío a la derecha. El sendero da varias vueltas en sentido ascendente. Podemos sorprender a alguna lagartija colilarga o ibérica, y con algo más de suerte, a lagartos verdinegros y ocelados.

Saltamos el muro por donde indica el Sendero GR 10, (a este muro se le llama “Tapia Maestra” y constituía los límites del antiguo cazadero de Felipe II), desde donde diferenciamos claramente la silueta del “Pico del Fraile” en la cima de la Machota Alta.

La confluencia de los muros marca el límite del melojar: no tiene pérdida. Desde este punto la vegetación varía radicalmente, (con excelentes ejemplares de enebro de la miera, mejorana, tomillo y cantueso) y nos ponemos a su izquierda. A poca distancia estaremos en un camino bien marcado.

(5) El sendero asciende otra vez hasta alcanzar el Collado de Entrecabezas Aquí tenemos tres opciones:

(6) Girar a la izquierda y seguir hasta la Machota Baja, a través de Los Ermitaños; o continuar de frente y empezar el descenso hacia Zarzalejo (entre grandes bolos graníticos), por la senda que parte del margen derecho del arroyo que surge de…

(7) … la Fuente de Entrecabezas, y que nos lleva a la Fuente del Rey (en cuyo entorno veremos magníficos castaños, algunos de los cuales están protegidos y catalogados como Árbol Singular de la Comunidad de Madrid);

(8) o bien girar a la derecha y ascender a la Machota Alta, popularmente llamada “el Pico del Fraile”. El recorrido continúa siguiendo el muro que sube a nuestra derecha. Desde este punto abandonamos el Sendero GR-10. Saltamos una valla y continuamos por la izquierda del muro de piedra por un sendero que, a pocos metros, quedará bien marcado. En el primer tramo nos encontramos rodeados de enebro, retama blanca, escaramujo, gran cantidad de aromáticas —lavanda, tomillo, meaperros…—, algunas encinas. Casi llegando a la cima, en el otro lado del muro, encontramos un excelente ejemplar de espino albar.

Comenzamos el descenso siguiendo el camino, como hasta ahora, paralelo al muro de piedra. A pocos metros el muro cambia de dirección y enfila San Lorenzo, dejando un sendero a la izquierda, paralelo a otro muro con dirección al Puerto de la Cruz Verde. Continuamos junto al muro hasta llegar a una puerta de acceso a una propiedad privada de la que, a su vez, parte un camino de tierra conocido como Camino del Ortigal. La vegetación se espesa y forma un refugio perfecto para zorros y jabalíes.

El Camino del Ortigal continúa unos 200 metros en llano, rodeado de retama blanca, hasta un sendero que sale a nuestra derecha, paralelo a una valla metálica. Este sendero nos conducirá, por la cresta de la ladera, hasta la pista asfaltada, siempre en dirección a la Presa del Batán y el Monasterio, paralelo primero a la valla metálica —poco más de 100 metros— y después a un muro de piedra. Al final de este muro comienza el rebollar. Tenemos dos opciones que nos llevan ambas a la pista asfaltada: una seguir de frente por la cresta de la ladera y otra tomar el sendero de la derecha, (que se adentra en un bosque cerrado de rebollos, zarzas, escaramujo y retamas), para cruzar un arroyo y dar a un camino ancho de tierra. Giramos por él a la izquierda y vamos directos a la pista (jaras a la derecha, y fresnos y robles a la izquierda).

(9) Estamos en la pista asfaltada, que cogemos a la derecha y ya en la Fuente de la Reina, o zona del Castañar comenzará la senda ecológica –—adaptada para invidentes y sillas de ruedas— que dispone de carteles informativos. Podremos disfrutar de los ejemplares centenarios de castaños, de gigantescos tilos —el Tilo de la Mano situado en la finca del castañar y dos castaños en el Arroyo del Carbonel son árboles singulares catalogados—, peonías, avellanos, cerezos, trepadoras, endrinos y melojos. Al terminar la senda ecológica, una valla cierra el acceso a los coches y un camino de tierra que sale a la derecha conecta con el camino que cogimos tras pasar la Casa del Sordo y de nuevo la Silla de Felipe II.

Ruta 3. La Lonja – Cascada del Hornillo

Según las crónicas, Felipe II en persona eligió estos parajes para construir un monumento “que revelase su poder y su grandeza a los siglos venideros”, debido a la gran abundancia de aguas, fertilidad y frescura del terreno, buena calidad de la piedra berroqueña o de granito, y proximidad a buenos y abundantes pinares para madera de construcción” (Valsaín, Guadarrama, Pinares Llanos, El Quejigar y Navaluenga). Comencemos nuestra ruta para adentrarnos en este maravilloso entorno natural que cautivó al monarca.

(1) Abandonamos La Lonja a través de los Arcos de la Compaña, giramos a la derecha entre el parque Carrero Blanco y la Universidad Mª Cristina, (junto a la verja del parque podremos ver uno de los magníficos ejemplares de sabina de Virginia que hay en su interior) y ascendemos por la avenida Conde de Aranda hasta alcanzar…

(2) …el Arca del Romeral, (a pie de la presa del mismo nombre) que recogía las aguas canalizadas procedentes de las Arcas de la Merinera y de El Helechal. El dique de la Presa de El Romeral, construida por Juan de Villanueva en el siglo XVIII, sufrió una rotura en el invierno de 1944, simultáneamente a la Presa del Batán.

Al costado de la presa arrancan tres escalones de donde surge el camino que va ascendiendo (rodeados de jara pringosa y jara estepa) y después se va separando poco a poco de la alambrada, siempre de subida, paralelamente al Arroyo del Romeral yendo a dar a una puerta gris con muelle: en este punto nos cruzamos con la ruta del Cordel del Valle. Continúa ascendiendo frente a la puerta hasta alcanzar la carretera. Este camino sigue entre un pinar de pino negral, especie predominante en la zona, junto con el enebro de la miera, cantueso, botonera…. No hay que desviarse a la izquierda, confundido por las flechas de madera que señalan la ruta del Arboreto.

(3) Una vez en la carretera, justo en frente, comienza el Camino de los Gallegos. Veremos estupendos ejemplares de pinsapo y melojo. A lo largo de este camino tendrá una maravillosa vista de las crestas del Monte Abantos, cuyos numerosos desprendimientos dieron nombre en el pasado al Arroyo del Cascajal, en la actualidad del Romeral. Encontramos pies de arce de Montpellier, encina, quejigo, roble albar, cerezo… rodeados de piorno y retama negra (cuyas legumbres maduran antes que las del piorno).

A unos 300 metros a la derecha, por la carretera, está la Fuente de La Concha, en cuyo entorno podremos localizar especies como el abeto, castaño, arce, guillomo, sauce cabruno, abedul, mimbrera, almendro, bardaguera, fresno, chopo, cedro y peral asilvestrado.

Al continuar nuestra ascensión nos topamos con numerosos y magníficos ejemplares de alerce y haya procedente de las repoblaciones que realizaron alumnos de la Escuela de Ingenieros de Montes, hasta su traslado a Madrid en 1914. También brezo de escobas y enebro común. De porte herbáceo les acompaña la bella peonía. Todo ello junto con la especie predominante al ascender en altitud, el pino silvestre. Poco antes de abandonar el Camino de los Gallegos, a su derecha, está la Fuente del Trampalón.

(4) Este camino nos llevará directamente a los prados que hay al pie del Puerto de Malagón. Llegamos a la pista asfaltada que asciende hasta este collado. En el claro del monte podrá ver sobre la copa de algún pino los bolsones —nidos de invierno—, tejidos en seda blanca por una temible oruga: la procesionaria del pino. Tras comer por completo las acículas del pino sobre el que se encuentran y en los primeros días cálidos de la primavera, las orugas abandonan el pino en procesión para buscar un lugar adecuado bajo tierra donde se transformarán en mariposas.

Llegamos al Puerto de Malagón (1.536 m). A la derecha continua la pista hacia Peguerinos y el Puerto de Los Leones. Frente a nosotros, el Embalse del Tobar que suministra agua a San Lorenzo a través de un túnel que atraviesa la montaña. Una vez en él, cruzamos el Paso Finlandés y giramos por una pista ancha que sale a la izquierda.

En las laderas soleadas se mantiene el pinar procedente de repoblación, mientras que en el resto predomina el piornal formado por piorno serrano y cambroño. Sobre la primera especie podrá observar unas pequeñas masas de espuma; en su interior se protegen de sus depredadores y de la deshidratación unas diminutas cigarras. Son insectos pertenecientes a la familia de las espumadoras.

Mientras continua su ascensión podrá observar, sobre la senda, pequeñas rocas blanquecinas procedentes de un afloramiento de mármol que surge en medio del gneis predominante en esta zona. La seguimos hasta alcanzar, a mano derecha, una fuente-abrevadero…

(5) …y las praderas que dan origen al Arroyo del Hornillo (es el valle paralelo al de la presa y arroyo del Tobar). No hay camino marcado pero no tiene perdida pues solo hay que seguir el cauce que nos conduce directo al pinar. Una vez aquí tomamos un camino paralelo al arroyo, entre pinos, que van a dar a una pista forestal: la recorremos durante unos metros hasta que se separa del cauce, que cruzamos. En este punto, se deja de avanzar de forma paralela al arroyo y avanzamos por la ladera, sin perder altura, siguiendo los muros paralelos al arroyo.

De nuevo volvemos al arroyo a través de una “calle” con bastante pendiente, donde coincidimos otra vez con el pinar y con un pequeño grupo de chopos. El camino vuelve a surgir por el margen izquierdo.

(6) De aquí a la Cascada del Hornillo restan pocos minutos. Una vez alcanzada, bajando por su costado izquierdo, llegaremos a una pista forestal (ya fuera de ruta) que va a dar a un área recreativa junto al puente del río Aceña, en la carretera que une Robledondo con Santa María de La Alameda.

Ruta 4. Fuente Nueva – C.E.A. Los Llanillos

(1) Partimos de Fuentenueva, junto a la carretera de Guadarrama (M-600), al lado de la Urbanización Felipe II. Fue construida por Fernando VII en 1815 y está próxima…

(2) …al Albergue Centro de Recursos Naturales, del mismo nombre. Nos rodean magníficos ejemplares de fresno, bardaguera, saúco, ciruelo silvestre, fresno de Vizcaya, olmos, endrinos, chopo y acacia de tres espinas. Los jardines privados de la zona sirven de refugio a mirlos, petirrojos, carriceros comunes, carboneros, herrerillos, zarceros, etc. Te ayudará a identificarlos el panel informativo colocado cerca de la Casa del Polvorín. Este tramo de transición entre pinar y encinar es utilizado por los rabilargos como lugar de paso de un ecosistema a otro.

La ruta asciende por un camino paralelo a la margen derecha del Arroyo del Barrancón y lleva a la zona del Polvorín, (explanada donde dejamos a la derecha la pared que asciende hasta el Pico de Abantos, y el Arroyo del Barrancón). Se puede apreciar gran parte de la zona quemada en el verano de 1999, que actualmente está reforestándose y regenerándose.

A la izquierda se encuentra el área recreativa de El Tomillar, formada por un pinar de pino negral y pino piñonero, acompañados de encinas de pequeño porte, árbol del cielo, ciprés y falsa acacia con sus característicos racimos de flores blancas conocidas popularmente como pan y quesitos. Entre los arbustos encontramos retama de olor, retama negra, retama, labiérnago y torvisco, junto a pequeñas plantas como jarilla y botonera. Es una buena zona para avistar oropéndolas, aguilillas calzadas y ratoneros.

El camino desemboca en la pista forestal asfaltada, continúa por ella 50 metros y gira a la izquierda en el Paso Finlandés, (observamos una masa de melojo, ejemplo de la vegetación que predominó en estas laderas). En primavera y verano veremos multitud de abejarucos sobrevolando la zona. El pinar está alternado con zonas abiertas donde podremos encontrar agateadores comunes, mosquiteros papialbos, verdecillo, pinzones vulgares, escribanos montesinos y multitud de carboneros comunes. Todo aderezado con el griterío de los rabilargos yendo de un árbol a otro. El camino llanea, pasando por el Arroyo de La Cruz y más adelante…

(3) …el Arroyo de Las Cebadillas. Destaca la presencia del enebro de la miera y de la jara pringosa acompañados por escaramujos, zarzamora, mejorana, tomillo y cantueso. Si sube por el arroyo descubrirá grupos de magníficos castaños.

En esta parte de nuestra ruta, la vía pecuaria que estamos recorriendo constituye el límite en altitud del casco urbano de San Lorenzo de El Escorial, por encima del cual se alza el Monte Abantos, declarado Paraje Pintoresco en 1961, y termina uniéndose al paseo Miguel de Unamuno. Antes del cementerio, giramos a la derecha por la calle Puerto de Malagón y ascendiendo por encima de las casas, por un pasillo entre pinos, se llega al Arroyo de La Barranquilla. En su vaguada destacan los bosquetes formados por numerosos ejemplares de pinsapo, introducidos por la Escuela Especial de Ingenieros de Montes a principios del siglo pasado.

Desde aquí, seguimos por la Cañada Real Leonesa, pegada a unos chalés a nuestra izquierda, hasta alcanzar la pista forestal asfaltada que cruzamos para descender por otra pista sin asfaltar que nos lleva al Arroyo del Romeral.

(4) Llegamos a la vaguada del Romeral, cuyo cauce aparece canalizado hasta la presa del mismo nombre. En esta zona observamos gran variedad de especies como roble albar o pino de Monterrey. Continuamos paralelos a un tendido de media tensión, yendo a dar a una puerta, que cruzamos.

(5) Tomamos el camino a la derecha que nos conduce al Arroyo del Helechal. A pocos metros, aguas arriba, veremos el arca. Es una construcción de sillares de granito, que junto con otras de similares características, fueron mandadas construir por Felipe II para la captación y abastecimiento de aguas del Monasterio. En el interior podrá observar el sistema de pilas para la decantación progresiva de las impurezas. Aguas abajo llegaríamos a la Presa del Infante. Al ser una pista bastante ancha, proporciona a los lagartos y lagartijas de la zona una buena solana. Son especialmente abundantes los busardos ratoneros junto a aguilillas calzadas y alguna perdicera. Y, esperando hasta el último momento para alzar el vuelo, nos toparemos con abubillas.

Tras pasar el Arroyo de Los Castaños, el camino se bifurca en dos: seguimos por el más marcado, el de la izquierda. Más adelante volvemos a coincidir con el tendido y lo acompañaremos hasta una finca de nombre El Cobijo. Al sobrepasarla aparece una senda a la derecha. La vegetación predominante es el pino negral con matorrales de las rosáceas ya comentadas —zarza mora, majuelo— y algún que otro pie de cambrón. Abundan la jara pringosa e irán apareciendo enebro, cantueso y helechos.

(6) Aquí comienza el Camino del Caracol, que zigzagueando sube hasta una pista, donde apreciaremos el característico porte en bandera de un buen ejemplar de pino silvestre o el muérdago, parásito de los pinos.

(7) Poco a poco y una vez rebasada la “barriga” del barranco de La Cabeza (ladera que estamos atravesando), divisamos y alcanzamos La Torrecilla, roca de gneis que se erige sobre la ladera, con una altura de unos veinte metros, y que da su nombre al arroyo próximo.

(8) A la derecha, nos encaminamos al área recreativa de Los Llanillos y su refugio, hoy convertido en Centro de Educación Ambiental. En esta zona, antiguo vivero forestal, podremos ver especies como el pino resinero, castaños, plátanos, mimbreras, chopos, olmos —el que está junto a la fuente está catalogado como árbol singular —arces, fresnos, chopos temblones, cerezos, arces de Montpellier, mostajos, ciprés de Lawson, alisos y cedros).

(9) Un poco más allá (fuera de la ruta), encontraremos el Arboreto Luis Ceballos.

La ruta nos lleva hacia la izquierda, al Arroyo del Avispero, y a su costado hay un muro, que cruzamos. A partir de este momento, se continúa por los múltiples caminos que se formaron a partir de las terrazas empleadas para la repoblación. Volveremos a ver la fauna ya comentada, siendo especialmente abundantes los carboneros garrapinos y el herrerillo capuchino, hacia el final. Y en las zonas cercanas al arroyo, currucas capirotadas y zarceros comunes. También se dejarán ver escribanos montesinos, pinzones vulgares… y mucho agateador común. En las zonas abiertas disfrutaremos de panorámicas sobre La Herrería (con la Presa del Batán en primer término), Las Machotas o el Puerto de la Cruz Verde.