Figura de San Lorenzo del Antecoro

En el antecoro de la Basílica se conserva una de las más interesantes esculturas escurialenses. Se trata de una figura de San Lorenzo (168 x 57 x 28 cm.) que se encuentra en una hornacina avenerada sobre una pila benditera en el lado de la Epístola. De tamaño natural y tallada en mármol blanco, viste dalmática de diácono y porta un libro en la mano izquierda, sujetando con la diestra una parrilla de bronce dorado; junto al libro aparecía una palma simbó- lica del martirio, de la que sólo queda el arranque. La imagen se conservó siempre en este lugar hasta que fue apeada violentamente por los franceses, habiendo sido repuesta el 13 de febrero de 1810,
aunque tenía roto el dedo índice de la mano derecha, ahora recientemente
restaurado, y había desaparecido el adorno de la peana y la
palma de bronce y el nimbo dorado de la cabeza , por lo que hay
que suponer que el nimbo actual data de tiempos de Fernando VII.
Indica Martín González
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que en los libros de entregas aparece
mencionada como enviada desde Roma por el conde de Olivares a
Felipe II; en efecto, se registra con el número 1604, pero ya el P.
Sigüenza
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afirma no saber con certeza si el envío lo hizo el citado
conde o el duque de Sesa, embajadores uno y otro en la Ciudad
Eterna, en donde, al parecer, había sido hallada en unas ruinas,
añadiéndosele luego la parrilla en El Escorial.
En cuanto a su datación, si bien se ha supuesto obra romana y
hasta incluso paleocristiana
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, ya Ponz se refería a su dudosa cronología.
Se ha dicho que podría ser una estatua romana modificada para
convertirla en una representación del santo mártir de Huesca, pero
ello parece casi imposible a menos que hubiera sido retocada casi en
su totalidad. María Elena Gómez-Moreno
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ha estimado que las ropas
y el cabello corresponderían a una mujer, mientras que el rostro y
las manos serían masculinos. Es cierto que tanto la forma de tratar el
cabello en abundantes y apretados rizos con la técnica del trépano,
como los finos plegados de la túnica que aparecen por debajo de la
dalmática, están claramente inspirados en la escultura romana imperial;
pero, por el contrario, el modelado de las manos, la idealización
del rostro y el tratamiento de la dalmática resultan más propios de la
escultura renacentista. Es muy posible que pudiera haber sido trabajada
como representación de cualquier otro santo protomártir y luego
convertida en un San Lorenzo con la adición de la gran parrilla de
bronce, que no parece ser la original por cuanto ésta sería más pequeña
para quedar sostenida por la mano derecha de la figura. 

 

Sobre nosotros Nicolás Jiménez Hernández

Dinamizador de inquietudes, creador de ideas, redactor de programas y proyectos, impulsor y gestor de iniciativas, promotor y comunicador. Gran capacidad de trabajo individual y en equipo, de adaptación a los cambios y para incorporar avances tecnologías al trabajo cotidiano.

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