Relieves de pórfido de las Salas Capitulares

Otro de los espacios escurialenses que atesoran varias interesantes
esculturas es el de las Salas Capitulares, en las que se encuentran
cuatro relieves de pórfido que siempre han llamado la atención
de los estudiosos, pero sin que hasta el momento haya sido posible
precisar su autor. Dos relieves decoran la Sala Vicarial (la del lado
derecho) y otros dos, la Sala Prioral (la del lado izquierdo). Ya en
el Libro de Entregas de 1584-1586
8 se describen los relieves de la
siguiente forma:
– “Un rostro de Christo nuestro Señor en una piedra de porphido
de medio relieve, aobbado, encajada en otra piedra de mármol blanco,
con título en hebreo y guarnición, friso y cornija de madera dorada;
tiene de alto vara y tercia; con la guarnición, dos tercias”. (El de
la Sala Capitular Vicarial, que mide aproximadamente 111 cm. de
altura, elevándose a 139 cm. con el marco.)
– “Una imagen de nuestra señora con su Hijo en los bracos, de
piedra de porphido, encaxada en una piedra de xaspe verde, en redondo
por lo alto a manera de portada; tiene de alto cinco sesmas y

de ancho media vara y dos dedos”. (El de la Sala Capitular Vicarial,
que mide 69 cm. de altura por 46 cm. de ancho.)
– “Un rostro con medio pecho de Christo nuestro Señor, de piedra
de porphido, de medio relieve, asentado sobre jaspe azul, con el
título en hebreo puesto sobre tabla y guarnecido todo de molduras
de nogal; tiene de alto cinco sesmas y de ancho siete dozavos”. (El
de la Sala Capitular Prioral, que mide 69 cm. de alto por 49 de anchura.)

– “Una ymagen de nuestra Señora con el Niño Jesús en los
bracos, de piedra de porphido, de medio relieve y de medio cuerpo,
puesta sobre un cuadro de jaspe blanco, guarnecida con molduras
de nogal; que tiene de alto vara y dozavo y de ancho una vara escasa”.
(El de la Sala Capitular Prioral, que mide 91 cm. de altura por
84 cm. de ancho.)
De estas cuatro piezas, muy interesantes por la rareza y extraordinaria
dureza del material en que están talladas, ya el P. Sigüenza
hace grandes elogios de las mismas figuras o “medallas” y
justifica su emplazamiento en tan señalado lugar en razón de que el
pórfido “no se rinde ni aun a los diamantes”. Las dos representaciones
de Cristo y de la Virgen con el Niño venían a desempeñar un
papel fundamental en el programa iconográfico dedicado a la cristianización
de la Antigüedad que se explaya en la ornamentación de
las bóvedas de las Salas Capitulares, contando especialmente con el
sentido misterioso de las inscripciones que acompañan a los relieves
y que parecen haber sido redactadas por Arias Montano, figura
descollante del foco biblista activo en el monasterio escurialense9
.
Colocados los relieves en los testeros de ambas Salas Capitulares
ya en tiempos del P. Sigüenza, las inscripciones que los acompañan
han sido repetidamente transcritas con errores, por lo que
nos hemos decidido a reproducirlas, acompañándolas de la correspondiente
traducción
10
. El relieve con el rostro de Cristo hacia la
izquierda y la inscripción en hebreo va acompañado de la siguiente
frase latina: ÍES. CHRISTO. DIVINI. TEMPLI / LAPIDI. PRAES

TANTISS. D. (“Dedicado a Jesucristo, la más excelente piedra del
templo divino”). La escena de la Virgen con el Niño que remata en
medio punto va acompañada del dístico latino: HANC. HAEC.
MIRANDAM. TIBÍ. PROTVLIT. VNIO. GEMMAM / AVCTORI.
CHARA. EST. VTRAQUE. PETRA. DEO. (“Esta unión -la aludida
o significada en la imagen de Cristo y su Madre, o sea, de lo divino
y de lo humano- te ha brindado esta admirable joya. Las dos
piedras son queridas para Dios, su Creador”). El otro relieve con el
busto de Cristo hacia la derecha presenta el siguiente dístico: HIC.
LAPIS. OFFENSVS. FERIETQVE, FERETQVE. RVINAM/HIC.
ET. INOFFENSVS. PETRA. SALVTIS. ERIT. (“Golpear esta piedra
[Esta piedra golpeada] dañará y arrastrará la ruina; no golpeada,
ella será causa de salvación”). Finalmente, el otro relieve con la
Virgen muestra la frase siguiente: ABRAHAMICAE. LAPIDICINAE
/ SPECIMINI. DVPPLISCI. INCOMPARABILI (“A la doble
e incomparable muestra [imagen] extraída de la cantera de Abrahám”).

Cabe indicar, por último, que consta que los dos primeros relieves
(los de la puerta de Poniente) fueron entregados al Monasterio
en 1584, en tanto que los dos restantes llegaron en 1586, gustando
mucho todos ellos al monarca fundador, por lo que sorprende en
exceso que se omitiera el nombre del autor, salvo que éste ya no
fuera conocido entonces. En relación con este aspecto, Asunción de
Vicente ha mantenido la atribución a Juan Bautista Monegro formulada
sin fundamento alguno por Gregorio de Andrés y Enriqueta
Harris en 1972, pero cada vez estamos más convencidos de que son
obra italiana, habiendo llegado a suponer que “la caveca de pórfido
semejante a la otra que tiene Vuestra Magestad en El Escorial” que
aparece mencionada en la carta que Gonzalo de Liaño dirige al rey
desde Toscana indicándole el envío de varios objetos por medio del
Duque de Olivares
n
, pudiera ser alguna de estas cuatro obras. En
ese mismo sentido, Martínez
I2
apunta que probablemente fueron
realizadas en Florencia y traídas de Italia por Pompeyo León i. Estilísticamente,
uno de los relieves de la Virgen recuerda en su cerrado
perfil y en el tratamiento de las figuras los modelos florentinos
postdonatellianos, lo que llevaría a situar su cronología en la
segunda mitad del siglo XV.

 

Sobre nosotros Nicolás Jiménez Hernández

Dinamizador de inquietudes, creador de ideas, redactor de programas y proyectos, impulsor y gestor de iniciativas, promotor y comunicador. Gran capacidad de trabajo individual y en equipo, de adaptación a los cambios y para incorporar avances tecnologías al trabajo cotidiano.

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