Contexto histórico

No he encontrado ningún estudio que resuma la Prehistoria del territorio que nos centra.

Probablemente la aproximación más importante es la Carta Arqueológica de El Escorial realizada por Geanini Torres en 1991. Otros autores también han clarificado diversos aspectos mediante excavaciones e investigaciones realizadas en contextos determinados. Entre ellos hay que reconocer los trabajos de Mª Lourdes López Martínez, Jesús Martín Alonso, Jesús Jiménez Guijarro,

Las culturas de las que se han encontrado yacimientos arqueológicosson las siguientes:

  • Edad del Cobre
    • Túmulo del Rincón II (EE)
    • Nava del Rincón (EE)
    • Dolmen del Rincón (EE)
    • Túmulo de las Zorreras (EE)
    • Túmulo y Menhir de la Atalaya (EE)
    • El Dehesón (EE)
    • Las Eras – Prado de las Eras (EE) – Calcolítico / Indeterminado prehistórico
    • El Segundo Paso (EE) – Calcolítico / Bronce antiguo
    • El Mirador – Las Casas del Mirador (EE) – Calcolítico / Bronce antiguo
    • Los Cobertizos (EE) – Calcolítico o Bronce
    • Los Cierros de la Asunción (EE) – Calcolítico / Bronce inicial
  • Edad del Bronce
    • Silla de Felipe II (SLE)
    • Canto del Castrejón (EE)
    • El Castrejón – Laguna del Castrejón (EE) – Bronce Antiguo
  • Edad del Hierro
    • Yacimiento de las Navazuelas (EE)
    • Yacimiento de las Zorreras (EE)
    • Canto del Castrejón – Hierro II (EE)
    • Prado de los Reyes (EE)

Los primeros vestigios de asentamientos humanos que se han encontrado en el Territorio Histórico datan de la época de los Vetones, durante el período de la prehistoria que conocemos como la Edad del Bronce, período intermedio de la Edad de los Metales.

Estas interpretaciones no ofrecen una visión territorial amplia y concreta, sino que se basan en testimonios que sustentan posibles interpretaciones susceptibles de cierta veracidad.

Alicia M. Canto en varios artículos y conferencias, ofrece una singular interpretación sobre la Silla de Felipe II. Según ella la silla fue en sus orígenes un altar pre-romano para sacrificios. En estas alturas se hacía culto al Marte vetón, de hecho, en 1861 se descubrió proximamente, en dirección Collado-Villalba, y ya en época romana un ara dedicada a Mars Magnum, al Gran Marte.

En definitiva, considera que el conjunto es un ocus sacer o lugar sagrado, posiblemente del pueblo vetón, localizado en la zona de contacto con los pueblos carpetanos por el conjunto de indicios que suelen acompañar tal tipo de complejos sacros de los antiguos.

Uno de ellos sería la enorme piedra caballera que preside la explanada central desde su milagroso y milenario equilibrio. Piedra que se muestra inquietántemente expresiva, se mire de frente o de lado.

De frente muestra toda la fiereza de una divinidad guerrera, y de lado recuerda claramente el perfil de una rapaz grande, sea buitre, águila u otra semejante. Aves mensajeras, representantes y mediadoras de los antiguos dioses, que de verdad anidaban todavía (según diversas fuentes del XVI al XVIII) en los altos riscos justamente llamados de Abantos el abanto es un tipo de buitre), los cuales, como aún podemos comprobar, se hallarían directamente enfrente del altar.

Otros indicios considerados por Alicia M.Canto son su carácter fronterizo, su posición geográfica preminente, tanto en altura como en orientación, y una ubicación dominante sobre el entorno granítico.

A todo ello cabría añadir según la autora la abundancia natural de robles (sagrados para los célticos), la frecuente caída de rayos (que hoy sabemos que se debe a las mineralizaciones férricas), los posibles ritos adivinatorios mediante las rapaces vecinas de Abantos; un espeso bosque de caza mayor, de osos y  jabalíes, que ya se cita hacia 1345 en el libro de la Montería de Alfonso XI, la presencia de setas alucinógenas y, por supuesto, una gran cantidad de manantiales de aguas cristalinas.

Ha de tenerse en cuenta también la existencia de un canto lo suficientemente grande y con cierta orientación natural que, con pocos retalles, permitiera la labra de un altar, sus escaleras y oquedades. Conviene ahora recordar que no lejos de la Silla existen otros interesantes cantos’; menos conocidos, así los llamados Mirador del Rey’; Mirador de la Reina y Canto de Castejón donde quedan epígrafes que recuerdan que allí aprendían los príncipes borbones a cazar.

La autora advierte que ha podido encontrar diversos y muy convenientes paralelos para ambas imágenes y usos, algunos en zonas dolménicas del norte de Europa.

Bibliografía:

  • AA.VV (1998) Arquitectura y Desarrollo urbano. Comunidad de Madrid. Tomo IV. Dirección General de Arquitectura. Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. pp 51-52.
  • Canto, A. «La Silla de Felipe II en El Escorial: un mito que se renueva». Revista de Cantoblanco, nº 7, Mayo, 1999, Universidad Autónoma de Madrid.
  • Canto, A. «Silla de Felipe II: Un posible altar prerromano a Marte». Historia de Iberia Vieja nº 2, Verano 2005.
  • Geanini Torres, A (1991) Carta Arqueológica El Escorial. Trabajo inédito depositado en la Dirección General de Patrimonio.
  • Jiménez Guijarro, J. (1998) «La Neolitización en la cuenca alta del Tajo». Nuevas propuestas interpretativas para el Neolítico en la Meseta». Complutun, 9, pp. 27-48
  • Jiménez Guijarro, J. (2005) «La Neolitización de la Comunidad de Madrid». P. Arias et alii (Coord.), III Congreso del Neolítico en la Península Ibérica. Santander.
  • Jiménez Guijarro, J. (2004) «Los epígrafes regios del Canto Castrejón» (El Escorial, Madrid). Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileña. 13, 2004, pp. 87-107.
  • Jiménez Guijarro, J. (2003-2004) «Los epígrafes regios del Canto Castrejón (El Escorial, Madrid) y la leyenda Laurentina de la Silla de Felipe II». Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileña. 98.
  • Libro de cuentas del Monasterio186-I-2. Libro de actas. 495-3 y 505-4. Real Bilioteca del Monasterio de El Escorial.
  • López Martinez, M.L. y Martín Alonso, J. (2014) Las Zorreras un yacimiento de la Edad del Hierro en El Escorial.
  • López Martinez, M.L. y Martín Alonso, J. Monesterio. San Lorenzo de El Escorial.
  • Major González, M (2003): Sector 1 Ensanche de El Escorial. Expediente Prospección 137/03. Trabajo inédito depositado en DGPC.
  • Major González, M (2012): Informe preliminar. Sondeos arqueológicos. Camino del Canto de Castrejón. Expediente 137/03. Trabajo inédito depositado en DGPC.
  • Major González, M (2014): Actuaciones arqueológicas en el Ensanche de El Escorial: Camino del Canto de Castrejón». IX Jornadas arqueológicas de Patrimonio Arqueológico de la Comunidad de Madrid (2012). Consejería de Empleo, Turismo y Cultura. pp 247.
  • Rodriguez Morales (2013) «Imagen y realidad de las calzadas romanas». El Nuevo Miliario, 16 de octubre de 2013, pp 3-29

Historia Antigua

Sin embargo existen aportaciones de gran valor que merecen ser resaltadas. En primero lugar por lo poco conocidas y valoradas. En segundo lugar porque sentarán las bases de nuevas interpretaciones socioterritoriales del sur de la Sierra de Guadarrama y, mas concretamente, del territorio escurialense.

La tercera de estas aportaciones viene siendo realizada por un conjunto de arqueólogos que trabajan en la definición del Itinerario de Antonino. Por su esfuerzo de síntesis destaco la aportación del arqueólogo Carlos Caballero quién en su interesantísimo artículo sobre «La mansio Miaccum, entre Beneficio y Monasterio» (2016) concluye que con «el nombre de mansio Miaccum podrían conocerse estos dos enclaves, próximos entre sí, asociados a caminos romanos y que comparten carácterísticas cronológicas y funcionales. Una de las posadas (Monesterio) daría servicio a la ruta 24 y la otra (El Beneficio) serviría a un ramal desprendido hacia el este para recorrer el piedemonte de la Sierra en su cara sur. No obstante, sería preciso ampliar las investigaciones arqueológicas, especialmente en Monesterio, para poder disponer de más datos».

Los Lavajos (El Escorial) Época Romana

Las Radas – Las Radas del Tercio

Villa romana en San Lorenzo de El Escorial. Está localizada en la ruta romana que atraviesa el Sistema Central por el puerto de la Fuenfría. Se trata de un conjunto de yacimientos poco conocidos, pero de los que se están extrayendo piezas muy valiosas.

En las últimas excavaciones ha aparecido una pieza que se usaba para calentar termas o una residencia. Esto ha dado pie a afirmar la presencia de un importante asentamiento romano desde la República hasta la época del Bajo Imperio. Se ha encontrado también en este yacimiento una necrópolis romana en la que apareció la tumba saqueada del niño Vitulino, cuya estela funeraria forma ya parte de los fondos del Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid.

Se han hallado también cimientos de una necrópolis medieval. Junto a este recinto se encuentran además los restos de lo que fue el Pabellón de Caza de Felipe II junto con otros pertenecientes a un monasterio renacentista.


Edad Media

Las primeras alusiones históricas referidas a estos territorios se remontan al S.XII cuando pobladores segovianos, impulsados por la reconquista y la necesidad de tierras, colonizan la vertiente meridional de la Sierra del Guadarrama, acotando y adehesando para el ganado diferentes enclaves entrelazados por la red de vías pecuarias cuyo eje principal era la Cañada Real Leonesa.


Siglo XVI

En 1561, Felipe II, coincidiendo con el traslado de la capital del reino a Madrid, adquiere entre otros los terrenos de la Herrería, la Fresneda, el Campillo, Monesterio y El Escorial, sobre los que erigirá el Monasterio, de cuya fundación encargará a los monjes jerónimos. En los aledaños se construyen edificios que albergan oficios y dan alojamiento a los trabajadores que participan en la gran obra.

En 1583 se levanta la Casa de los Doctores y Catedráticos y poco después las Casas de Oficios (1587-1596), el allanamiento de la Lonja (1586) y el paredón del Plantel que delimita el espacio del Monasterio (1593).

De finales de siglo son los edificios de la Compaña (1590), la casa de las Pizarras y la Casa de las Parrillas (utilizada por Juan de Villanueva en el siglo XVIII como referencia urbanística de la localidad y hoy desaparecida).


Siglo XVII

En 1690, con Carlos II, se realizarán las Caballerizas Reales y Regalada (actualmente “El Parque”, última promoción de los Habsburgo en el Sitio Real.


Siglo XVIII

Felipe V, primer monarca de la dinastía borbónica, construye La Granja de San Ildefonso en Segovia por la que sentirá una especial preferencia. No obstante ordena la realización de loa Cuarteles para las Reales Guardias de Infanterías Españolas y Valonas en 1717 para cubrir las necesidades de la Corte.

Con Carlos III los Reales Sitios se convierten en capitales de una Corte itinerante en función de la época del año (los otoños los pasará en San Lorenzo de El Escorial).

En 1767 promulga la Cédula Real que contiene el Reglamento para la fábrica de Casas en el Real Sitio de San Lorenzo, el acta fundacional que establece las prerrogativas de la Corona en cuanto a la concesión de licencias, derechos de tanteo, calidad e higiene de las construcciones y prohibición de su ocupación de las Casas fuera de las Jornadas Reales.

El arquitecto Juan Esteban velará por ellas y proyectará un trazado urbano que continua el trazado ortogonal impuesto por el Monasterio, adaptándola a la topografía del terreno y a las irregulares manzanas preexistentes. A él se deben obras como la Casa Grande del Común (en el solar del actual Ayuntamiento), la Real Ballestería, la Casa de los Perros, el Hospital de San Carlos (1771), la Casa para arrendar de Felipe Díaz Bamonte (1771), las Cocheras de su Majestad (1772).

Otro arquitecto, Jaime Marquet se encargará de las obras del Real Coliseo Carlos III en 1770, cuya rehabilitación fue galardonada en 1980 con el Premio Nacional de Restauración.

En 1768 el arquitecto real Juan de Villanueva realiza la Casa del Cónsul. Otras obras del autor son las del Palacio del Marqués de Campo Villar (1769), la Casa de los Infantes D. Gabriel, D. Antonio Pascual y D. Francisco Javier (1769), la Casita del Infante (1771) y, probablemente, los Cuarteles de Inválidos y Voluntarios a Caballo (1774).

Sucedió en el cargo a Juan Esteban y elaboró en 1782 las Adiciones a la Real Cédula Real perteneciente a la fábrica de casas en el Sitio de San Lorenzo. A él también se deben la Tercera Casa de Oficios (1785), la Casa del Duque de Medinacelli (restaurada en 1985), la Casa de las Columnas o de las tiendas (1787), la reforma del Palacio de los Infantes D. Carlos María y D. Francisco de Paula, actual Euroforum, la ampliación del Mercado Público (1797) y otras numerosas obras en la localidad.

El 1792 se declara el Real Sitio de San Lorenzo como población nueva por Cédula otorgada por Carlos IV en Aranjuez, señalándose los términos y dotándola de jurisdicción civil, criminal y administrativa y término propio.


Siglo XIX

La invasión francesa en 1808 abrirá un período de decadencia y desolación en la ciudad (el Monasterio fue expoliado y se quemaron importantes edificios antes de abandonar la ciudad). Ello ocasionó el distanciamiento de las Jornadas Reales, hasta entonces fundamento económico del Real Sitio.

A mitad del siglo XIX el Ayuntamiento comienza a embellecer una ciudad que poco a poco va transformándose en el lugar de veraneo de las clases altas y de la burguesía madrileña. A ello contribuyen la construcción del ferrocarril y la desamortización de los bienes de la corona que adquiridos por particulares para construir numerosos hoteles estivales, impulsarán el resurgir de la economía local. A este impulso contribuirá la localización por esas fechas de la Escuela Superior de Ingenieros de Montes.

En 1885 Alfonso XII encarga la conservación del Monasterio a la Orden de San Agustín y organiza el Monasterio dividiéndolo en tres partes diferenciadas: el Palacio, el Convento y el Colegio que desde entonces adoptará su nombre.

San Lorenzo de El Escorial se ha convertido ya en una ciudad veraniega por excelencia en la que comienzan a aparecer urbanizaciones que satisfacen la demanda de la burguesía madrileña. Alfonso XIII realiza la designación de San Lorenzo de El Escorial como cabeza de partido judicial, convirtiendo a esta pequeña ciudad en el centro neurálgico de la zona oeste de la provincia de Madrid.


Siglo XX

La población no para de crecer, al mismo ritmo que un crecimiento urbanístico que da respuesta a las dos poblaciones que se dan cita en la localidad: la permanente y la de temporada. En esta evolución surgen diversos centros de enseñanza como el Centro de Estudios Superiores María Cristina, y los colegios de la Inmaculada Concepción y de las Carmelitas Descalzas.

A la conclusión de la Guerra Civil se concibe en el paraje de Cuelgamuros el Valle de los Caídos (1940), obra magna del régimen franquista en un entorno de gran belleza natural.

El reconocimiento de los valores que se dan cita en la localidad ha sido constante a lo largo del tiempo. La importancia y majestuosidad del Monasterio y su entorno se reconoce en 1931 con la declaración de Monumento Histórico-Artístico, reconocimiento que en 1984 se magnifica con la declaración de la UNESCO en 1984 como Patrimonio de la Humanidad.

Otros edificaciones de la localidad también se han hecho merecedoras de la declaración de Bienes de Interés Cultural, destacando la Casita del Infante, … En 1971 el Casco Urbano de San Lorenzo de El Escorial es declarado Conjunto-Histórico Artístico, con el objeto de conservar los valores que le son propios.

No queda atrás en estos reconocimientos su entorno natural. En 1961 el Pinar de Abantos es declarado “Paraje Pintoresco” y en 1995 la Herrería como bosque de especial interés ecológico, reconociéndose así el carácter exclusivo de los valores de la localidad.

La riqueza del patrimonio arquitectónico, la belleza de sus paisajes, el carácter de sus fiestas y la intensa actividad cultural desarrollada, hacen de San Lorenzo de El Escorial uno de los rincones más privilegiados de la región, que anualmente visitan mas de un millón de personas que se sienten atraídas por los encantos de una pequeña gran ciudad.